Joy Division & me


Mi triunvirato son David Bowie, Kraftwerk y Joy Division. Los descubrí en 1983 cuando Ian Curtis llevaba 3 muerto. Joy Division ya eran entonces los reyes del nuevo movimiento gótico, con bandas como The Cure y Bauhaus.  El movimiento me gustó mucho. Mi primera conexión con Joy Division fue su disco “Closer”. Nunca había escuchado nada parecido. La voz de ultratumba de Ian Curtis era impresionante. El grupo practicó un hermetismo poco frecuente. Lo normal de un grupo es que se fotografíe y  den entrevistas. Pero Joy Division era un grupo del que se sabía muy poco. Ni siquiera sabía cómo eran. Ese aspecto, unido a sus enigmáticas portadas, hacía de ellos un grupo muy especial. No podían gustar a cualquiera. A los jóvenes les gusta mucho diferenciarse y ser fan de Joy Division eran perfectos para eso. 

El hecho de que en los años 80 existiera tan poca información sobre el grupo hizo que tuviera que comprar el material por correo en tiendas extranjeras. Era fácil hacerse con su discografía oficial porque apenas editaron 3 discos. Pero existía todo un mercado de discos piratas muy interesante. En la actualidad está editado prácticamente todo, pero en aquella época no era fácil. Durante años, décadas, el grupo era solo conocido en circuitos de culto. Nunca me pude imaginar el éxito y reconocimiento que lograrían. 

En 1990, con motivo del décimo aniversario de la muerte de Ian Curtis, dediqué al grupo dos programas que emitieron en Radio Nacional de España. Recibí muchas llamadas preguntando dónde compraba tanto material del grupo. Ese aspecto romántico del fan se ha perdido completamente porque con Internet se tiene todo a tu disposición. 

Por supuesto también era fan de New Order. Bailar Blue Monday en 1983 era lo más moderno.  En el año 2005 por fin les vi en directo. No fue un concierto memorable pero interpretaron dos temas de Joy Division. Fue muy emocionante escuchar Love Will Tear Us Apart.

En Junio de 2011 vi a Peter Hook, el bajista, que interpretaba solo temas de Joy Division. A pesar de la situación tan irónica, disfruté mucho. Al fin y al cabo, el sonido de Joy Division se debe en gran parte al bajista. 

Hoy en día Ian Curtis es un ídolo de culto. Existen películas, libros y documentales. La gente interpreta sus versiones de Joy Division en Youtube. El documental definitivo para mi es el de Grant Gee. Es una obra de arte en sí mismo. Se trata de un documental a la altura de la música y genialidad del grupo. Absolutamente imprescindible. 

Recientemente la viuda de Ian Curtis ha publicado un libro con los manuscritos y anotaciones de su marido. Me parece una idea maravillosa porque ver unos escritos de puño y letra producen un gran impacto. Al final del libro aparecen los libros de Ian originales, de Oscar Wilde, Hermann Hesse, Nietzsche, libros sobre el nazismo… Curiosamente las referencias de Ian fueron muy similares a las mías y no lo he sabido hasta hace poco, lo que me da más credibilidad a la hora de seguir siendo fan absoluto de Joy Division. Por otra parte, la actitud de Ian Curtis era la que teníamos muchos fans de la música: nos divertíamos por la noche pero durante el día estábamos ávidos de leer. 

Joy Division fue el grupo que hizo que descubriera a toda una serie de grupos de corte dramático a los que he seguido siempre. The Chameleons, Echo & The Bunnymen,  Magazine, Tuxedomoon, The Cure, Bauhaus, The Smiths...  La mayor parte de esos grupos actuaban en directo en el programa de televisión La Edad de Oro. No me perdía ni uno. 

Por lo demás, ya en el año 1983 la música dio un giro que no me gustó. Los grupos tecno, como Visage, Duran Duran o Spandau Ballet comenzaron a sonar funks, algo que casi mató a la electrónica. Los peores años 80 estaban llegando. Hasta Bowie flojeaba en sus composiciones. Solo la música industrial me interesaba. Escuchaba con atención programas de radio que se dedicaban a ese nuevo género. Grababa muchos temas en casete. Ocurría que después no sabía a quién estaba escuchando. Descubrí a Einstürzende Neubauten y a Throbbing Gristle. Ese estilo musical me marcaría mucho en mis futuras composiciones. Dediqué varios programas de radio a ese estilo. 

Todo cambió con la explosión del Acid hacia 1988. De repente en las discotecas volvió a sonar la música electrónica. Hasta New Order se apuntaron a la moda. Era realmente divertido porque el nuevo estilo, como no, iba acompañado de nuevas drogas. Sin embargo, no creo que desde principios de los años 80 haya surgido nada especialmente interesante. A partir de entonces, todo ha sido un  regresar continuo a los viejos estilos.  


La moda Grunge no me interesó. Todo tenía un sonido demasiado antiguo, para mi gusto. Por lo demás, creo que la segunda mitad de los años 80 fue bastante aburrida y nefasta.